Otro ejercicio en donde subrayo las frases incertadas de otro texto, el cual no sé a quien pertenecen realmente, lo demás que surge es el producto del ejercicio y de mi autoría.
Una fría neblina llegaba desde la bahía atravesando los bosques. Desembarqué ansiosa para perderme en aquella espesura que incitaba a seguirle; caminé con excitada curiosidad entre aquella niebla que se desvanecía poco a poco, el lugar se tornaba lúgubremente acogedor; regresé al sitio en donde había comenzado, la bahía, los barcos, la neblina... Me encuentro con él, movió la cabeza con lentitud, sonriendo y sudando, me dijo en voz queda, suspirante, casi ahogada por la agitación, las maravillas que había visto, que lo habían hecho vibrar: la bahía, la niebla, el bosque, la excitación, la curiosidad, la excitación... Coloqué mi mano sobre sus labios para callarle, y cariñosamente le dije: -muy bien; entonces, llévame a verlas...
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