En el capítulo 2 de "Espíritu y naturaleza" de Bateson, trata sobre algunos preceptos importantes y básicos en la Terapia Familiar, los cuales son muy aplicables también fuera del contexto de la terapia y que si son analizados desde el ámbito personal, hacen eco a modificar nuestro sistema de creecias, o al menos a cuestionarlo. Le dejo la palabra a Mr. Bateson.
TODO ESCOLAR SABE…
La ciencia se basa en presupuestos; el pensamiento científico está determinado por los presupuestos de los hombres de ciencia, el objetivo de éstos últimos es la comprobación y revisión de los viejos presupuestos y la creación de otros nuevos. Presupuestos básicos que todos los espíritus deben compartir, o, definir el espíritu mediante la enumeración de esas características comunicacionales básicas.
- La ciencia nunca prueba nada
La ciencia a veces mejora las hipótesis y otras veces las refuta, pero probarlas es otra cuestión. La ciencia es una manera de percibir y de conferir “sentido”, a nuestros perceptos. Pero la percepción sólo opera sobre la base de la diferencia. Toda recepción de información es forzosamente la recepción de noticias acerca de una diferencia, y toda percepción de diferencia está limitada por un umbral.
La ciencia como método de percepción, está limitada, al igual que todos los demás métodos de percepción, por su capacidad para recoger los signos exteriores y visibles de la verdad, sea lo que fuere esto último.
La ciencia indaga, no prueba.
- El mapa no es el territorio
Alfred Korzybski comenta, “todo pensamiento, o percepción, o comunicación de una percepción, hay una trasformación, una codificación, entre la cosa sobre la cual se informa, la Ding an sich (la cosa en sí), y lo que se informa sobre ella. Poner un nombre es siempre clasificar, y trazar un mapa es en esencia lo mismo que poner un nombre.
- No hay experiencia objetiva
Toda experiencia es subjetiva. Son nuestros cerebros los que fabrican las imágenes que creemos “percibir”. La experiencia de lo exterior siempre está mediada por determinados órganos sensoriales y vías neurales. En tal medida, los objetos son creación mía, y mi experiencia de ellos es subjetiva, no objetiva.
- Los procesos de formación de imágenes son inconcientes
Esta generalización parece ser válida para todo lo que ocurre entre mi acción, a veces conciente, de dirigir un órgano de mis sentidos hacia cierta fuente de información y mi acción conciente de derivar información de una imagen que “yo” creo ver, oír, palpar, gustar u oler.
Con frecuencia yo soy conciente de que doy vuelta la cabeza pero no me percato de la visión periférica que me llevó a hacerlo. La retina periférica recibe un cúmulo de información que permanece fuera de la conciencia. Las imágenes que “vemos” son en realidad fabricadas por el cerebro o espíritu.
Somos libres de creer lo que nos dicen nuestros sentidos. Poner permanentemente en duda la evidencia de los informes sensoriales podría resultar embarazoso.
- La división del universo percibido en partes y totalidades es conveniente y puede ser necesaria, pero ninguna necesidad determina de que modo debe practicársela
La explicación debe nacer siempre de la descripción.
- Las secuencias divergentes son impredecibles
Cuanto más precisos sean mis métodos de laboratorio, más impredecibles serán los sucesos.
Podemos conocer lo genérico, pero lo específico escapa a nosotros.
Lo importante acerca de las secuencias divergentes es que nuestra descripción de ellas se refiere a individuos, en especial a moléculas individuales.
- Las secuencias convergentes son predecibles
Esta formulación general es la inversa de la anterior.
- “Nada puede provenir de la nada”
“Nada puede provenir de la nada” sin información.
Cualquier regularidad, para ser dotada de significado, debe encontrar regularidades complementarias, tal vez habilidades humanas, y estas habilidades son tan evanescentes como las pautas mismas.
La habilidad para responder al mensaje se genera en el reverso, en la otra cara del proceso de evolución: es la co-evolución. Paradójicamente, la profunda verdad parcial de que “nada puede porvenir de la nada” en el mundo de la información y la organización se topa con una notable contradicción en la circunstancia de que el cero, la total ausencia de todo suceso indicador, puede ser un mensaje. El cero puede, dentro del contexto, ser significativo; y quien crea el contexto es el receptor del mensaje.
- El número es diferente de la cantidad
Los números son el producto del recuento; las cantidades, el producto de la medición. Es verosímil que los números sean exactos, porque existe una discontinuidad entre cada entero y el siguiente: entre “dos” y “tres” hay un salto; pero en el caso de la cantidad, no existe ese salto, y por ello es imposible que una cantidad cualquiera sea exacta. La cantidad es siempre aproximada.
- La cantidad no determina la pauta
Es imposible, en principio, explicar una pauta cualquiera invocando una única cantidad; pero nótese que un cociente entre dos cantidades es ya el comienzo de una pauta. En otros términos, cantidad y pauta son de diferente tipo lógico y no se amoldan entre sí en un mismo acto de pensamiento. Todo cambio de pauta que suceda será impredecible o divergente.
- En biología no hay “valores” monótonos
Un valor monótono es aquel que o bien sólo aumenta, o bien sólo disminuye. Para todos los objetos y experiencias hay una cantidad que tiene valor óptimo. Por encima de esa cantidad, la variable se vuelve tóxica; por debajo de ella, el ser humano siente privación.
Esta característica no se cumple en el caso del dinero, que es siempre transitivamente valorado. Para los valores biológicos esto no es válido. Lo deseable es que la relación tenga un grado óptimo de conflictos.
- A veces lo pequeño es hermoso
Tal vez no haya ninguna variable que plantee de manera tan clara y vivida para el analista los problemas del estar vivo como el tamaño. Podemos decir que cada uno tiene adicción al tamaño que es.
- La lógica es un modelo deficiente de la causa y el efecto
Cuando las secuencias de causa y efecto se vuelven circulares la descripción o trazado de esas secuencias en la lógica atemporal se torna autocontradictoria. Se generan paradojas que la lógica pura no puede tolerar.
Los “si… entonces…” de la casualidad contienen tiempo, mientras que los “si… entonces…” de la lógica son atemporales. De esto se desprende que la lógica es un modelo incompleto de la causalidad.
- La causalidad no opera hacia atrás
Lo cierto es que cuando los sistemas causales se tornan circulares, un cambio en una parte cualquiera del círculo puede considerarse como causa de un cambio, en un momento posterior, en cualquier variable y en cualquier lugar del círculo.
- Por lo común, el lenguaje sólo destaca uno de los aspectos de una interacción cualquiera
Esta manera de hablar no es correcta para la ciencia o la epistemología. Para pensar correctamente, conviene suponer que todas las cualidades y atributos, adjetivos, etc., se refieren al menos a dos conjuntos de interacciones en el tiempo.
El lenguaje afirma de continuo, mediante la sintaxis de sujeto y predicado, que las “cosas” de alguna manera “tienen” cualidades y atributos.
Sean lo que fueren las “cosas” en su mundo pleromático y cosístico, sólo pueden ingresar en el mundo de la comunicación y del significado merced a sus nombres, sus cualidades y sus atributos.
- Las palabras “estabilidad” y “cambio” describen unas partes de nuestras descripciones
“Estable” suele utilizarse como un adjetivo aplicado a una cosa. En niveles más complejos, toda la masa de procesos interconectados llamada vida puede estar involucrada en hacer que nuestro objeto perdure en un estado de cambio capaz de mantener ciertas constantes necesarias.
Definir siempre la “estabilidad” por referencia a la verdad en curso de cierta proposición descriptiva.
Toda proposición descriptiva debe caracterizarse según la tipificación lógica del sujeto, predicado y contexto.
“Cuando más cambia, más sigue siendo lo mismo”. Tanto que “cambia” cuanto lo que “sigue siendo lo mismo” son proposiciones descriptivas, pero de orden diferente.
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